La Historia que rima

En las noticias, vemos imágenes impactantes del pueblo cubano luchando por obtener las necesidades más básicas, como agua y comida. Cuba no ha enfrentado una semejante crisis desde el Período Especial de principios de los años 90.

El Período Especial (llamado así por Fidel) comenzó tras el colapso de la Unión Soviética en 1991. Los rusos abandonaron la isla, llevándose consigo sus subsidios de combustible y alimentos. Cuba ya no podía hacer funcionar la maquinaria agrícola ni producir el fertilizante necesario para cultivar. Los camiones, barcos y aviones que transportaban los escasos productos a los mercados y los hogares se quedaron también paralizados. El primer presidente Bush respondió endureciendo el embargo, con la esperanza de que el pueblo se rebelara y derrocara al régimen comunista. Estuvieron cerca, pero Fidel supo defender su revolución a toda costa.

Aquí, en el país más rico del mundo, estamos experimentando nuestra propia escasez de combustible. Pagamos precios más altos en las gasolineras y, en consecuencia, prácticamente en todos los mercados. Los miembros de la clase media quizá tengan que cancelar unas vacaciones o limitar la frecuencia con la que salen a restaurantes o compran cafés con leche, mientras que nuestros pobres tendrán que tomar decisiones mucho más difíciles. Pero los ciudadanos del tercer mundo, de los países en desarrollo y de los Estados fallidos (como mis compatriotas cubanos) no tendrán otra opción que recurrir a la violencia en sus propios países o marcharse hacia alguna nación del primer mundo que no los quiere. Luchar o huir.

Hace treinta años, Fidel logró sofocar el levantamiento con su mano de hierro y una ingeniosa forma de capitalismo. Legalizó el uso de divisas extranjeras y abrió el país al turismo. (La consiguiente explosión del turismo sexual no debió sorprender a nadie). Después recurrió a Venezuela en busca de petróleo. El presidente comunista, Hugo Chávez, siempre había sido un admirador de Castro y, por ello, desafió gustosamente el embargo estadounidense, ocupando el vacío que los rusos habían dejado. Dada la reciente acción militar en Venezuela, esa vía también se ha cerrado.

La crisis actual de Cuba puede ser peor que el Período Especial. Debilitado por la parálisis de la pandemia, el endurecimiento del embargo y el constante azote de una tormenta devastadora tras otra durante la década de 2020, el régimen comunista podría implosionar pronto, cayendo ante un levantamiento de su pueblo hambriento. O quizá sea derrocado desde el exterior: por un ejército de expatriados cubanos dispuestos a matar y morir por el sueño de una Cuba libre, o por un pelotón de soldados estadounidenses que sigan órdenes en otra “excursión”.

Dicen que la historia no se repite, pero rima. El Período Especial y esta era que aún está por recibir un nombre están rimando en mis oídos.